Portuario

En los puertos de la ciudad
revivo y muero
soy solo un jornalero
que la espalda regala
aunque ya esté cansada
a cualquier autoridad

Quién me va a enseñar
cómo hacerme valer
yo solo me eduqué
y a mí nadie me engaña
el que trate mala saña
es lo que se va a llevar

Cajas van y vienen
yo nunca pregunto
sé que cuanto más urgo
menos me gusta lo que veo
así que miro al cielo
porque es lo que me conviene

Si yo ignoro, señora
no es de bruto ni perdido
pero el famoso despido
es lo primero que viene
a la boca de los jefes
cuando llega la hora

Entre los barcos que encallan
aparece alguna alegría
que disipa las penas sombrías
de mi labor tedioso,
algún corazón candoroso
que la espera desamarra

Así pasan mis días
entre cajas y faenas
las ganas me desvelan
y no pierdo esperanzas
de escaparme en un barco
cual polizonte polaco
a buscar aventuranzas
y morir a la deriva

Peces en el balcón

Sobre la ilustración de Candela Fernández (@hacen_los_monos)

Hay noches que no me sale
amar, no me sale
Me encierro y no te veo
Tampoco siento tus abrazos
Me vuelvo fantasma
en mi propia casa, desaparezco

No te pongas mal
solo soy yo
poniéndome de acuerdo
con las que fui
A veces hablan tanto
que me despiertan
y me invitan al balcón,
nuestro único afuera

Me recuerdan sus lunas
y todas se superponen
en el mismo cielo
de calle a oscuras

Me reprochan lo que soy
Yo les reprocho
lo que hicieron
Las palabras nadan
entre dimensiones
como peces del río

Alguno me roza
las piernas mojadas
con escamas frías
pero no tengo miedo
Los conozco tanto, y sé
que solo vienen un rato

Cuando empiezan a irse
me sacudo los pies
Entro dejando una línea
de huellas húmedas
que me delatará
cuando la veas

Qué importa
Mañana es otro día
Mañana te amo

Cuenta regresiva

La pandemia me agarró
volviendo de tu casa
como todas las noticias,
que solo pueden
quemarme la piel
cuando estoy afuera

Entre algunas paredes
el universo no gira
y los relojes marcan
los husos horarios
de otros planetas

Entre algunas manos
la tristeza es menos agria,
saben poner azúcar
a las lágrimas
como los cocineros
a las salsas

Centro gravitatorio
de mis ganas
fui cayendo
cada vez más seguido
en tu barrio
y el aislamiento
me obliga a luchar
contra la fuerza misma
de la física

Me aferro a la cama
para no salir flotando
por la ventana
sé que estás
desde la terraza
tratando de abducirme
con los ojos

Y un suspiro me llega
como el viento del sur
y tus portazos retumban
como truenos
Cuento los segundos
después del rayo
para saber cuántos
kilómetros, digo,
días de cuarentena
nos separan

Waltz

Pongamos la canción pop
esa que siempre cantás
mientras lavás los platos
y bailemos
como si fuera un vals
dos, tres
un
dos, tres

Nos quedará la costumbre
de bailar todo
con ese ritmo
y la infinidad musical
robada, furtiva
será nuestra

Que ningún compositor sepa
nuestra herejía
Ellos se desloman
por seguir las formas
y nosotras hacemos
lo que se nos canta

Nadie le cuente a mi madre
que a mi cuerpo le atraen
las métricas impares
porque no entendería
el 3/4,
a veces lo impar
molesta tanto
que la gente prefiere
ignorar
algunos resultados

Quisiera poder saber
cuántos números impares
se fueron borrando
por miedo

Al verdulero de la esquina
yo no sé, me contaron
los vecinos lo vieron
haciendo dibujos
en la libreta de fiado
De chico, el padre
le rompía los bocetos
porque el pan se gana
con un trabajo real
con el lomo abajo
de los cajones de fruta
y nada de arte

Ahora el tipo
se cuida mucho de escribir
solo números pares
pero cuando no hay nadie
la mano cambia de hoja
y bosqueja todas las cifras
que se reprime
en compañía

Yo no quiero tragarme
mis números
y tener acidez
de sentimientos reprimidos
por eso bailo
como vals
dos, tres
un
dos, tres

Pedir permiso

A la noche
siento tu mano
pidiendo permiso
por la panza
a la espera
de un gesto mínimo
un suspiro que apenas
rasgue el aire
un músculo que tiemble
un latido
a destiempo
el santo y seña
que te deje enredar
los dedos en mis pelos

La luz
se escapa del baño
y me regala
tu lengua brillosa
pasando por los dientes
delatando ganas

Cómo no destrabar
las piernas
para que sientas
todo el amor que chorreo
si sos la única
que pide permiso
y por eso quiero
que te quedes

Calorcito

Me gusta ese calorcito de verano
venir corriendo
con la ropa puesta
hacer mi clavado más olímpico
con la tribuna vacía
y las plantas de jurado
Haber dejado el celu
re lejos, en la cocina
tan lejos que si me llaman
no me encuentran
y cuando reprochen
voy a meter cualquier excusa
para proteger la intimidad
de mi patio
Porque hay amores
que siguen prohibidos
como el amor
propio
como el perder
tiempo
como el perder
llamadas
como el estar sola
y disfrutarlo sin asco
Pensar
ni en pedo compartiría
mi salto con nadie
no comparto nada
este mate tan rico
que me hice con yuyitos
de mi huerta
Quizás lo tome
desnuda, porque la ropa,
mojada, quedó en la silla
y tengo una camisa
ocho horas al día
también tengo abotonada
una cara, para mi jefe
que al final me aprieta
y me la saco
apenas llego
pongo agüita a calentar
porque cebo rico
aunque a veces solo sirvo
para los demás
Por eso, a la noche
agua fría
y caliente
una para el cuerpo, la otra
para lo de adentro
me lo enseñó mi abuela
santo remedio

Versos atravesados

Tengo nuestros versos
atravesados
desde que te fuiste

Los tengo
por todos lados
en los dedos
de las manos
por ejemplo
y me molestan
cuando quiero
atarme los cordones

También los hay
en el estómago
A veces me cuesta
hacer la digestión
Tomo soda
para eructarlos
Letras perdidas
salen nomás

En la piel los siento
como tatuajes
Y no quisiera
que me los lean
entonces
salgo corriendo
si la gente
mira demasiado

Algunos ya entraron
al torrente sanguíneo
Tengo miedo
de una septicemia
o del momento
en años o segundos
en que el infalible
sistema circulatorio
me deje un verso
trabado en el corazón

Canto al albañil

Mucho se ha cantado
al campesino
al trabajador
de fábrica
al gaucho
y al maestro
Poco se ha cantado
al albañil

Al obrero
de la ciudad
Al obrero
del cemento
con ropa
de arena
y ojos
de cal

Niño albañil
que curtís
tus costumbres
con los adultos
la espalda
con carretillas
las manos
con ladrillos

Viejo albañil
que cuidás
la obra
por la noche
Custodiás
el reino
de andamios
como tuyo

Hombre albañil
no vuelvas tarde
Pocas horas te separan
de la próxima jornada
Acostate
con todo puesto
así robás
minutos de sueño

Hombre albañil
no vuelvas tarde
Una mujer
y cinco hijos
en el rancho esperan
con hambre acumulada
escuchar el ruido
de tu bicicleta
oxidada

Decime

Ilustración de Lucas Galvan (@art_of_lucasgalvan)

Decime
en cuántos autos
te tengo que besar
antes de poder tenerte
en mi cama

Decime
cuántos faroles de la calle
vamos a romper
para tener unos metros
de oscuridad

Decime cuántas terrazas,
patios, ascensores, escaleras,
cuántos descampados, cortadas,
¿casas prestadas, cuántas?
antes de tener
cuatro paredes nuestras

Cuántos hermanos
me vas a dejar sobornar
a cambio de unas horas
eternas de soledad

Entre eso
y las entradas de cine
para ver películas ucranianas
con menos de veinte espectadores
nos vamos a quedar
sin un peso

Entre eso
y los taxis de urgencia
porque tus viejos se fueron
a último momento
nos vamos a quedar
sin un beso

Sin un beso partido al medio
sin un sobe
Y eso no se puede
porque si queremos por fin
mudarnos juntas
necesitamos poder besar a fin de mes