¡El silencio!

Marcela Dolce: Ninfas de Papel (técnica mixta)

La mujer. ¿Qué hay para decir sobre ella? ¡Todo! Aún no se ha dicho lo suficiente, casi nada en realidad.

¡El silencio!

Siglos de silencio, de no dichos, de ocultar bajo la baldosa la mugre, y de miradas cómplices entre mujeres que sabían lo que había que gritar pero no les salía la voz.

Hasta hoy. Nos cansamos. Algunas empezamos susurrando, molestando, diciendo cosas obvias pero que de tanto callarlas parecían extravagancias. A esta altura los susurros ya no alcanzan tampoco. Así que ahora gritamos, y le pasamos un micrófono a la que no puede gritar. Y le sacamos las manos de los oídos a la que nunca nos había escuchado antes. Y le damos la mano al hombre que nos apoye, pero nos sacamos el brazo de encima del otro tipo de hombres, o de mujeres, o de lo que sea que quiera no dejarnos ser.

Como un loro que se escapó de la jaula, así, nunca volveremos a ser lo que fuimos.

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A la juventud pujante

Alguien dijo que nosotros,

los jóvenes no podemos

vernos a nosotros mismos

sino hasta ser adultos.

Pero entonces

demasiado tarde.

 

Somos impetuosos, autodestructivos

Somos los que queremos empezar a ser

Y ningún adulto nos deja ser

aunque ellos ya fueron como nosotros.

Pero ahora

ya no recuerdan.

 

Transgresores y agresivos

somos los que deformamos el mapa

y rompemos la chatura

de una sociedad ya establecida

que se aferra a sus vicios

y ha olvidado soñar.

 

Imprudentes, corremos el riesgo

de chocarnos con nuestro propio reflejo

pero también somos el chivo expiatorio

que carga las penas de años pasados

y camina tratando de evitar

el acantilado.

 

Mi único anhelo es envejecer

verme canosa y arrugada

abrazar la idea del adiós

pero encontrar aún un retazo

de imprudencia y desacato

en el fondo de mis ojos.