Como el ave fénix

¿Cuántas veces puede una

morirse y renacer?

Dejar caer la piel muerta,

dejarse caer,

dejarse

Pararse de entre las cenizas,

lamerse como un gato las heridas.

Mirar en el espejo y notar

que la propia cara cambió un poco,

apenas, pero está distinta.

Así como crecen las plantas

de un verano a otro.

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Materialismo corporal

Tengo

toda la poesía

detrás de mis ojos

Tengo

todas las canciones

en los antebrazos

Tengo

los rezos más variados

en la garganta

A lo largo de mi vida

tendré

los zapatos en mis pies

de innumerables mujeres

Pero cuando tengo

tu persona delante de mí

es como si ya no tuviera nada

como si las guitarras y las ciudades

las luces, las letras, las personas

se escaparan de mí

se escaparan de mi pasado

Me vuelvo niña, inocente, ilusionada

Me vuelvo temeraria como quien ignora

lo que se podría perder

Me quedo sin nada

Y siento la necesidad más profunda

de que seas vos la que me llene

Tenerte a vos

en los ojos, en las manos, en la garganta

 

O que vos me tengas a mí

lo que más te guste

 

La longitud de las cosas

Un beso largo y un café corto

una despedida rápida, un esperar interminable

un reencuentro apurado, un beso largo

largas las caricias, corto el desvestirse,

rápido la distancia hasta la cama, rápido uno sobre el otro

lentas las lenguas

lentas las piernas

extendido el final, corto el descanso antes

de continuar largamente

sucesivamente

con intervalos cada vez más largos

hasta llegar al sueño, que será corto.

Luego, el beso largo, el café corto.

 

Lobezno

Son las noches con estrellas,

iluminadas, falsa imitación del día

las que más me agradan

porque me dejan verme a mí mismo

cuando me agacho a tomar agua

Y así, noche de poesía (poética),

te vas en tan poco tiempo,

la luz del sol asoma entre los árboles.

Luz benévola que aleja la oscuridad

cómo me gustaría poder adorarte

pero las sombras retroceden

y yo con ellas

Y es que las costumbres que uno forja durante años

no se pueden cambiar en una noche

 

Poemas al paso

Poemas al paso

Hago poemas para regalar

Poemas nuevos sin leer

Escribo poemas por encargue

 

(tengo cinco o seis ya hechos
les voy cambiando algunos versos nomás
total todos alguna vez lloramos
o reímos por amor
o se nos murió alguien
o tuvimos un sueño,
la cosa es leer el poema
como si nunca lo hubieran leído
“cuando digas la palabra ‘carroza’
haz que una carroza
salga de tu boca”
dijo alguien una vez)

 

¡Poemas!

¡Hago poemas en el momento!

¡Poemas al paso,

poemas para llevar!

 

 

[Vendedor de poemas que escuché gritar en una esquina y que nunca volví a cruzar aunque muchas veces más pasé por esa esquina y por tantas otras porque mi vida es nada más que cinco o seis calles que voy recorriendo de distintas formas según la ocasión]

 

Borrón y cuenta nueva

A ver, ya te lo dije muchas veces

Es así. Somos así. Listo.

A veces hablar no sirve de nada

Querías irte: ahí está la puerta

Y no es una metáfora

Mi casa estaba abierta para cuando llegaste

Yo no voy a ser quien te obligue a quedarte

Nadie puede obligarte, esa es la impresión que le das a todos.

Aunque yo pude conocerte un poco más

Sé que en realidad tenés miedo a que te obliguen

Escapás como rata por tirante.

De mí, de la rutina, de lo estable

No es algo ilógico. Pero la rutina,

El vernos la cara todos los días al levantarnos, al ir a dormir,

Tiene algo de bueno.

Sé cómo torcés la cabeza cuando algo no te gusta,

Sé de memoria las ciudades de Europa que querés conocer,

En qué momentos ofrecerte un café,

Cuando tenés ganas de besar,

Cuando querés estar sola,

Cuando me decís que querés estar sola pero querés que no te haga caso y me quede,

Te veo bailando en la cocina cuando no me escuchaste entrar,

Te veo mirarte las piernas y sé que después me vas a preguntar si te encuentro atractiva,

Alguna vez te escuché criticarme con tus amigas,

No te gusta que me deje crecer las canas,

No te gusta cuando le presto más atención a la guitarra que a vos,

O al perro que a vos, o a algún libro,

Pero sino me decís que te estoy encima y necesitás tu espacio, y que por qué no me voy a tocar un rato la guitarra

Te gusta que te cuente sobre la primera vez que te vi,

Y que te interrumpa cuando estás trabajando,

Pero no cuando estás pintando algo

Nunca sé qué hacer si llorás, aunque vos sí sabés consolarme

De a ratos te volvés tan distante que siento que vivo con el recuerdo de una persona.

Me desesperan tus idas y venidas (me gustan porque siempre volvés más apasionada).

Entonces andate, si eso te hace sentir libre

Pero hacete cargo de los borrones y cuentas nuevas

Porque si me obligás a borrar

Dejame escribir lo que quiera después

 

Un cigarrillo cualquiera

Dejá de fumar, por Dios

Me pone celosa ver cómo

Tus labios encierran con tal delicadeza

Un rollito de papel estúpido

Me acuerdo de eso todo el tiempo

Si agarro el vicio, es solo para imaginar tu boca

Semiabierta, largando un suspiro hacia arriba

Tus ojos vidriosos por el frío de la noche

La mano suspendida temblando un poco

Ese puntito rojo es la única luz que queda

Cada vez más cortito el pucho

Te distrajiste mirando un gato que pasó por el tapial como si nada

Te quemaste el dedo, boluda

Me empecé a reír y te agarré el brazo para ver,

Pero acercaste la cara en vez de la mano

Acercaste la boca, entreabierta

Aunque no tuvieras ningún cigarrillo

A la mañana cuando me iba

Vi en la vereda pasar al mismo gato

Good Morning le dije

No me dio ni bola

Pero yo estaba contenta

Y todo me pareció lindo es día

 

Noches desesperadas

Son noches de desesperación

Noches de espera y delirio

Quiero que te quedes

Quiero que nos vayamos las dos

Pero no por ocultarnos

Sino porque es normal que una

Quiera esconderse a veces

Cuando encuentra a alguien que quiere

Como una perra arrastra su comida

Hasta donde solo ella pueda comerla

Y si piensan que la metáfora es una cosificación del cuerpo de la mujer (argumento tan malgastado que ya perdió su real valor)

Allá ustedes. Pero todos alguna vez

Sentimos eso

En una noche desesperada

 

Dicen por ahí

Dicen, no sé quien

Pero dicen

Que hace rato querés volver

Hace mucho te fuiste

Pero se ve

Que andás extrañando

Ya no quiero

Las mismas cosas que antes

Los pasos no son en vano

Si me hiciste sufrir

Fue para que creciera

Los hechos no se repiten

Nadie se baña dos veces

En el mismo río

Nadie quiere

Nadie puede

Yo tampoco

Vos no deberías tratar

Sigamos andando entonces

No hace falta que vayamos juntas

Se puede ir igual en la misma dirección

Tal vez no hablemos

Ni nos miremos entre nosotras

Pero vemos el mismo horizonte

Y si alguna vez nos volvemos a cruzar

Que sea porque tenemos

Algo distinto para compartir

Porque no quiero recordar más

Eso hace que se gasten los recuerdos

De cosas que a veces sí fueron buenas

Tampoco importa lo que vos

O yo queramos

Será lo que sea

Igual que fue lo que fue

A esta altura de la vida

Una suele entender un poco más de qué se trata

La vida se entiende de a ratos

O una deja de hacerse preguntas

Las dos son ciertas

Entonces una cierra los ojos

Por cansancio un poco

Y por ganas de seguir soñando

 

Duele la hoja en blanco

Duele la hoja en blanco

Duele el tiempo

La página se pone amarilla

Trato de darla vuelta y

Se rompe

Me quedo con una hoja

Suelta en la mano

Cuántas hojas voy a romper

Hasta que aprenda

A escribirlas a tiempo

Y no dejar que envejezcan

Que se llenen de arrugas

Sin haber llegado a ser

Quiero escribir mucho

Cansarme la mano

Quedarme sin tinta

Tal vez

Pero que sea por haber hablado

Y no por desuso

Quiero tachar lo escrito

Repensar, redecir

Contradecirme

Quiero demasiado

Ya me lo han dicho

Pero no tengo otra forma

Una es como puede

Es decir, no se puede

Ser lo que no se es

Y por eso digo

Yo soy Esta carajo

No hay más vueltas