A la juventud pujante

Alguien dijo que nosotros,
los jóvenes no podemos
vernos a nosotros mismos
sino hasta ser adultos.
Pero entonces
demasiado tarde.

Somos impetuosos, autodestructivos
Somos los que queremos empezar a ser
Y ningún adulto nos deja
aunque ellos ya fueron como nosotros.
Pero ahora
ya no recuerdan.

Transgresores y agresivos
somos los que deformamos el mapa
y rompemos la chatura
de una sociedad ya establecida
que se aferra a sus vicios
y ha olvidado soñar.

Imprudentes, corremos el riesgo
de chocarnos con nuestro propio reflejo
pero también somos el chivo expiatorio
que carga las penas de años pasados
y camina tratando de evitar
el acantilado.

Mi único anhelo es envejecer
verme canosa y arrugada
abrazar la idea del adiós
pero encontrar aún un retazo
de imprudencia y desacato
en el fondo de mis ojos.