De la escritura 0

Generalmente, uno no escribe sobre las verdades más irrefutables de su vida, escribe sobre todo lo demás, lo que le parece incierto, los misterios que tal vez no busca descubrir pero lo fascinan. Sus verdades aparecen como rayos de luz a través de un papel agujereado pero su obra no trata sobre eso. Si algo no se nombra, como Dios por ejemplo, no significa que no existe, sino que uno cree en ello de manera tan firme que nombrarlo sería el intento sin gracia de explicar una obviedad.

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