Como el ave fénix

¿Cuántas veces puede una
morirse y renacer?
Dejar caer la piel muerta,
dejarse caer,
dejarse
Pararse de entre las cenizas,
lamerse como un gato las heridas.
Mirar en el espejo y notar
que la propia cara cambió un poco,
apenas, pero está distinta.
Así como crecen las plantas
de un verano a otro.