Un cigarrillo cualquiera

Dejá de fumar, por Dios

Me pone celosa ver cómo

Tus labios encierran con tal delicadeza

Un rollito de papel estúpido

Me acuerdo de eso todo el tiempo

Si agarro el vicio, es solo para imaginar tu boca

Semiabierta, largando un suspiro hacia arriba

Tus ojos vidriosos por el frío de la noche

La mano suspendida temblando un poco

Ese puntito rojo es la única luz que queda

Cada vez más cortito el pucho

Te distrajiste mirando un gato que pasó por el tapial como si nada

Te quemaste el dedo, boluda

Me empecé a reír y te agarré el brazo para ver,

Pero acercaste la cara en vez de la mano

Acercaste la boca, entreabierta

Aunque no tuvieras ningún cigarrillo

A la mañana cuando me iba

Vi en la vereda pasar al mismo gato

Good Morning le dije

No me dio ni bola

Pero yo estaba contenta

Y todo me pareció lindo es día

 

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Noches desesperadas

Son noches de desesperación

Noches de espera y delirio

Quiero que te quedes

Quiero que nos vayamos las dos

Pero no por ocultarnos

Sino porque es normal que una

Quiera esconderse a veces

Cuando encuentra a alguien que quiere

Como una perra arrastra su comida

Hasta donde solo ella pueda comerla

Y si piensan que la metáfora es una cosificación del cuerpo de la mujer (argumento tan malgastado que ya perdió su real valor)

Allá ustedes. Pero todos alguna vez

Sentimos eso

En una noche desesperada

 

Dicen por ahí

Dicen, no sé quien

Pero dicen

Que hace rato querés volver

Hace mucho te fuiste

Pero se ve

Que andás extrañando

Ya no quiero

Las mismas cosas que antes

Los pasos no son en vano

Si me hiciste sufrir

Fue para que creciera

Los hechos no se repiten

Nadie se baña dos veces

En el mismo río

Nadie quiere

Nadie puede

Yo tampoco

Vos no deberías tratar

Sigamos andando entonces

No hace falta que vayamos juntas

Se puede ir igual en la misma dirección

Tal vez no hablemos

Ni nos miremos entre nosotras

Pero vemos el mismo horizonte

Y si alguna vez nos volvemos a cruzar

Que sea porque tenemos

Algo distinto para compartir

Porque no quiero recordar más

Eso hace que se gasten los recuerdos

De cosas que a veces sí fueron buenas

Tampoco importa lo que vos

O yo queramos

Será lo que sea

Igual que fue lo que fue

A esta altura de la vida

Una suele entender un poco más de qué se trata

La vida se entiende de a ratos

O una deja de hacerse preguntas

Las dos son ciertas

Entonces una cierra los ojos

Por cansancio un poco

Y por ganas de seguir soñando

 

Duele la hoja en blanco

Duele la hoja en blanco

Duele el tiempo

La página se pone amarilla

Trato de darla vuelta y

Se rompe

Me quedo con una hoja

Suelta en la mano

Cuántas hojas voy a romper

Hasta que aprenda

A escribirlas a tiempo

Y no dejar que envejezcan

Que se llenen de arrugas

Sin haber llegado a ser

Quiero escribir mucho

Cansarme la mano

Quedarme sin tinta

Tal vez

Pero que sea por haber hablado

Y no por desuso

Quiero tachar lo escrito

Repensar, redecir

Contradecirme

Quiero demasiado

Ya me lo han dicho

Pero no tengo otra forma

Una es como puede

Es decir, no se puede

Ser lo que no se es

Y por eso digo

Yo soy Esta carajo

No hay más vueltas

 

A la juventud pujante

Alguien dijo que nosotros,

los jóvenes no podemos

vernos a nosotros mismos

sino hasta ser adultos.

Pero entonces

demasiado tarde.

 

Somos impetuosos, autodestructivos

Somos los que queremos empezar a ser

Y ningún adulto nos deja ser

aunque ellos ya fueron como nosotros.

Pero ahora

ya no recuerdan.

 

Transgresores y agresivos

somos los que deformamos el mapa

y rompemos la chatura

de una sociedad ya establecida

que se aferra a sus vicios

y ha olvidado soñar.

 

Imprudentes, corremos el riesgo

de chocarnos con nuestro propio reflejo

pero también somos el chivo expiatorio

que carga las penas de años pasados

y camina tratando de evitar

el acantilado.

 

Mi único anhelo es envejecer

verme canosa y arrugada

abrazar la idea del adiós

pero encontrar aún un retazo

de imprudencia y desacato

en el fondo de mis ojos.

 

Canto estelar

Los planetas chocan

cuando te miro

siento que los planetas chocan

que ME chocan

sacándome de órbita

y poniéndome a girar

alrededor tuyo

 

Los planetas evolucionan

cuando estamos juntos

siento que todo es fértil

y próspero

Al separarnos

después de un beso

soy otra

 

Los planetas mueren

cada vez que partimos

siento que todo muere

como un invierno cósmico

que todo congela

que todo endurece

propendiendo al olvido

 

Los planetas existen

conviven la muerte

con la esperanza

y el renacer

con la desolación

en sus existencias siderales

 

¿Qué sería yo,

estrella solitaria,

sin otro astro luminoso

que me haga guiños

en la oscuridad cósmica?

 

Déjà vu

Siento que ya escribí estas líneas

lo cual es común para un escritor supongo

porque primero se vive

la cosa que se escribe luego

Pero entones sería un déjà vu por dos

la cuarta vez que escribo esto

aunque tampoco es lo cierto

porque anoche soñé que lo escribía

Déjà vu a la tercera potencia

porque soñé lo que ya había vivido

y ahora escribo eso

que siento que ya escribí

Y mientras más lo pienso

más me enredo

en potencias y raíces

en números irreales

que describen una falacia

Y la paradoja mayor

es que tengo la sensación

de que en realidad ésta es

la primera vez que escribo

y que pienso y que sueño

con esta hoja que ahora leo

y que entre líneas me dice

que lo del déjà vu me lo inventé

 

Más allá del mar

Alguien desde una costa lejana

Vino a sacudirme

Y aunque me dejó para volver con los suyos

Una parte de mí desapareció con él

 

Miro los botes que parten la marea

A la espera de una canción ya olvidada

A la espera de un poema que me redima

Cuyos versos aún no fueron escritos

 

Tanta niebla, no veo siquiera donde camino

Niebla oscura que molesta a los marinos

No me distraigas, esta vez rogué

Las sirenas llaman desde las profundidades

Sin duda, he partido

 

Encuentro a deshora

Te puse una mano en la espalda

porque me dio miedo

que la Luna nos mirara así

y que con su luz nos descubriera

 

Estar tan mimetizada con la noche

era cercano a estar muerta

y a la vez había tanto renacer

que una cosa terminaba en la otra

 

Ahora tu mano en mis hombros

y un botón que se escapa

el instante de nuestras bocas suspendidas

es incluso mejor que el roce

 

En ese banco nos fuimos a morir

sin parar de susurrar, ni sabía

dónde empezaba mi boca y dónde la tuya

frío el rocío pero no tus labios