Materialismo corporal

Tengo
toda la poesía
detrás de mis ojos

Tengo
todas las canciones
en los antebrazos

Tengo
los rezos más variados
en la garganta

A lo largo de mi vida
tendré
los zapatos en mis pies
de innumerables mujeres

Pero cuando tengo
tu persona delante de mí
es como si ya no tuviera nada
como si las guitarras y las ciudades
las luces, las letras, las personas
se escaparan de mí
se escaparan de mi pasado

Me vuelvo niña, inocente, ilusionada
Me vuelvo temeraria como quien ignora
lo que se podría perder
Me quedo sin nada

Y siento la necesidad más profunda
de que seas vos la que me llene
Tenerte a vos
en los ojos, en las manos, en la garganta

O que vos me tengas a mí
lo que más te guste

 

La longitud de las cosas

Un beso largo y un café corto
una despedida rápida, un esperar interminable
un reencuentro apurado, un beso largo
largas las caricias, corto el desvestirse,
rápido la distancia hasta la cama, rápido uno sobre el otro
lentas las lenguas
lentas las piernas
extendido el final, corto el descanso antes
de continuar largamente
sucesivamente
con intervalos cada vez más largos
hasta llegar al sueño, que será corto.
Luego, el beso largo, el café corto.

 

Lobezno

Son las noches con estrellas,
iluminadas, falsa imitación del día
las que más me agradan
porque me dejan verme a mí mismo
cuando me agacho a tomar agua
Y así, noche de poesía (poética),
te vas en tan poco tiempo,
la luz del sol asoma entre los árboles.
Luz benévola que aleja la oscuridad
cómo me gustaría poder adorarte
pero las sombras retroceden
y yo con ellas
Y es que las costumbres que uno forja durante años
no se pueden cambiar en una noche

 

Borrón y cuenta nueva

A ver, ya te lo dije muchas veces
Es así. Somos así. Listo.
A veces hablar no sirve de nada
Querías irte: ahí está la puerta
Y no es una metáfora
Mi casa estaba abierta para cuando llegaste
Yo no voy a ser quien te obligue a quedarte
Nadie puede obligarte, esa es la impresión que le das a todos.
Aunque yo pude conocerte un poco más
Sé que en realidad tenés miedo a que te obliguen
Escapás como rata por tirante.
De mí, de la rutina, de lo estable
No es algo ilógico. Pero la rutina,
El vernos la cara todos los días al levantarnos, al ir a dormir,
Tiene algo de bueno.
Sé cómo torcés la cabeza cuando algo no te gusta,
Sé de memoria las ciudades de Europa que querés conocer,
En qué momentos ofrecerte un café,
Cuándo tenés ganas de besar,
Cuándo querés estar sola,
Cuándo me decís que querés estar sola pero querés que no te haga caso y me quede,
Te veo bailando en la cocina cuando no me escuchaste entrar,
Te veo mirarte las piernas y sé que después me vas a preguntar si te encuentro atractiva,
Alguna vez te escuché criticarme con tus amigas,
No te gusta que me deje crecer las canas,
No te gusta cuando le presto más atención a la guitarra que a vos,
O al perro que a vos, o a algún libro,
Pero sino me decís que te estoy encima y necesitás tu espacio,
y que por qué no me voy a tocar un rato la guitarra
Te gusta que te cuente sobre la primera vez que te vi,
Y que te interrumpa cuando estás trabajando,
Pero no cuando estás pintando algo
Nunca sé qué hacer si llorás, aunque vos sí sabés consolarme
De a ratos te volvés tan distante que siento que vivo con el recuerdo de una persona.
Me desesperan tus idas y venidas (me gustan porque siempre volvés más apasionada).
Entonces andate, si eso te hace sentir libre
Pero hacete cargo de los borrones y cuentas nuevas
Porque si me obligás a borrar
Dejame escribir lo que quiera después

 

Un cigarrillo cualquiera

Dejá de fumar, por Dios
Me pone celosa ver cómo
Tus labios encierran con tal delicadeza
Un rollito de papel estúpido
Me acuerdo de eso todo el tiempo
Si agarro el vicio, es solo para imaginar tu boca
Semiabierta, largando un suspiro hacia arriba
Tus ojos vidriosos por el frío de la noche
La mano suspendida temblando un poco
Ese puntito rojo es la única luz que queda
Cada vez más cortito el pucho
Te distrajiste mirando un gato que pasó por el tapial como si nada
Te quemaste el dedo, boluda
Me empecé a reír y te agarré el brazo para ver,
Pero acercaste la cara en vez de la mano
Acercaste la boca, entreabierta
Aunque no tuvieras ningún cigarrillo

A la mañana cuando me iba
Vi en la vereda pasar al mismo gato
Good Morning le dije
No me dio ni bola
Pero yo estaba contenta
Y todo me pareció lindo

 

Dicen por ahí

Dicen, no sé quien
Pero dicen
Que hace rato querés volver
Hace mucho te fuiste
Pero se ve
Que andás extrañando
Ya no quiero
Las mismas cosas que antes
Los pasos no son en vano
Si me hiciste sufrir
Fue para que creciera
Los hechos no se repiten
Nadie se baña dos veces
En el mismo río
Nadie quiere
Nadie puede
Yo tampoco
Vos no deberías tratar
Sigamos andando entonces
No hace falta que vayamos juntas
Se puede ir igual en la misma dirección
Tal vez no hablemos
Ni nos miremos entre nosotras
Pero vemos el mismo horizonte
Y si alguna vez nos volvemos a cruzar
Que sea porque tenemos
Algo distinto para compartir
Porque no quiero recordar más
Eso hace que se gasten los recuerdos
De cosas que a veces sí fueron buenas
Tampoco importa lo que vos
O yo queramos
Será lo que sea
Igual que fue lo que fue
La vida se entiende de a ratos
O una deja de hacerse preguntas
Las dos son ciertas
Entonces una cierra los ojos
Por cansancio un poco
Y por ganas de seguir soñando

 

Duele la hoja en blanco

Duele la hoja en blanco
Duele el tiempo
La página se pone amarilla
Trato de darla vuelta y
Se rompe
Me quedo con una hoja
Suelta en la mano
Cuántas hojas voy a romper
Hasta que aprenda
A escribirlas a tiempo
Y no dejar que envejezcan
Que se llenen de arrugas
Sin haber llegado a ser
Quiero escribir mucho
Cansarme la mano
Quedarme sin tinta
Tal vez
Pero que sea por haber hablado
Y no por desuso
Quiero tachar lo escrito
Repensar, redecir
Contradecirme
Quiero demasiado
Ya me lo han dicho
Pero no tengo otra forma
Una es como puede
Es decir, no se puede
Ser lo que no se es
Y por eso digo
Yo soy Esta carajo
No hay más vueltas

 

A la juventud pujante

Alguien dijo que nosotros,
los jóvenes no podemos
vernos a nosotros mismos
sino hasta ser adultos.
Pero entonces
demasiado tarde.

Somos impetuosos, autodestructivos
Somos los que queremos empezar a ser
Y ningún adulto nos deja
aunque ellos ya fueron como nosotros.
Pero ahora
ya no recuerdan.

Transgresores y agresivos
somos los que deformamos el mapa
y rompemos la chatura
de una sociedad ya establecida
que se aferra a sus vicios
y ha olvidado soñar.

Imprudentes, corremos el riesgo
de chocarnos con nuestro propio reflejo
pero también somos el chivo expiatorio
que carga las penas de años pasados
y camina tratando de evitar
el acantilado.

Mi único anhelo es envejecer
verme canosa y arrugada
abrazar la idea del adiós
pero encontrar aún un retazo
de imprudencia y desacato
en el fondo de mis ojos.