Tierra

Cuando ella se acuesta

encima mío

Me vuelvo tierra

húmeda, fértil

Su pelo se enraiza en mi pecho

y no podría sacarlo

aunque quisiera

porque la raíz va tan profundo

hacia abajo

como su mirada se despega

hacia arriba

Mis lombrices y mis yuyos

se embellecen a la sombra

de las ramas

De su cuello cuelga

una hamaca de hilo negro

con asiento de plata

Me gusta sentarme ahí

empujarme en un lunar

para avanzar

dejarme retroceder

e intentar que ese segundo

donde la gravedad no nos pesa

sea eterno

todo lo que dure el salto

desde la hamaca

hasta la tierra otra vez

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