A pedido de mi teta derecha

Tengo una teta que sabe lo que quiere, y otra que no está tan segura. La izquierda enseguida busca la concavidad de una mano para divertirse. La derecha copia la actitud por complicidad, pero no la convence mucho la situación. Sin embargo, después de treinta segundos ve a su compañera resurgir de entre los dedos, un poco colorada, y reclama ella también la atención de esa mano tan servicial.

Por eso, no hay que ceder nunca ante la comodidad. Aunque se esté acostado de tal forma que quede más a mano agarrar una teta y no la otra, se debe mostrar interés a ambas tetas por igual. De manera consecutiva o, si se pudiera, de forma simultánea.

 

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9 comentarios sobre “A pedido de mi teta derecha

  1. Candela my interesante tu escrito
    A manera de reflexion y como lo veo, me has inspirado.

    Las tetas no se agarran,
    se acarician con la yema de los dedos
    asi como los poetas acarician su pluma
    Para escribir sus metáforas y poesía

    Las tetas no se agarran
    se lubrican con los labios
    asi como las lagrimas
    lo hacen con las pupilas

    Las tetas no se agarran
    se censan con todos los sentidos
    hasta que se sonrojan
    y se llenan de vida y latidos

    Que privilegio a dado Dios a la mujer
    darle unos órganos gemelos
    Para dar vida a su hijo y a su otro ser

    Me gusta

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